Escuchando a un roble centenario, Céleste y Azterg nos llevan de viaje a través de dos historias inspiradas en libros infantiles: Hilda y la princesa, de Eva Rust, y El vacío, de Anna Llenas. A veces narradores, a veces personajes, siempre estrafalarios, juegan con los códigos mientras recorren las
Escuchando a un roble centenario, Céleste y Azterg nos llevan de viaje a través de dos historias inspiradas en libros infantiles: Hilda y la princesa, de Eva Rust, y El vacío, de Anna Llenas (autora de El color de las emociones).
A veces narradores, a veces personajes, siempre estrafalarios, juegan con los códigos cruzando historias con todo tipo de salsas.
Y cuando no es una, es la otra, o ambas: cantando a pleno pulmón o en el hueco de las hojas, improvisando como músicos o acróbatas, enzarzándose en una memorable guerra de almohadas, invitándonos a escuchar a los árboles como guardianes de nuestros recuerdos...
Todo ello repleto de patatas fritas, ternura, actividad sísmica y un montón de tonterías: ¡no podrá resistirse!
A veces narradores, a veces personajes, siempre estrafalarios, juegan con los códigos cruzando historias con todo tipo de salsas.
Y cuando no es una, es la otra, o ambas: cantando a pleno pulmón o en el hueco de las hojas, improvisando como músicos o acróbatas, enzarzándose en una memorable guerra de almohadas, invitándonos a escuchar a los árboles como guardianes de nuestros recuerdos...
Todo ello repleto de patatas fritas, ternura, actividad sísmica y un montón de tonterías: ¡no podrá resistirse!



